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HERIDAS SIN CICATRIZAR

  Son muchas las familias que cuando los hijos se quedan huérfanos, sienten la pena de la pérdida de los padres , pero también la ausencia de los valores que ellos  les inculcaron Desde estas líneas hago una llamada a la vuelta a la concordia. Los hijos tienen que ser transmisores de unidad y no de rivalidad. Los padres desearían, que por encima de todos los bienes materiales que les pudieran dejar en herencia, recordaran el esfuerzo, la ilusión y los sinsabores que tuvieron que pasar para que las siguientes generaciones disfrutaran una vida más cómoda y fácil. Honrar a los padres  fallecidos es el mejor ejemplo que se les puede  enseñar a los hijos . Los bienes materiales, son eso, materiales y fugaces, pero los valores como: la gratitud, el respeto, la solidaridad, la honestidad y la unidad son el bálsamo que se necesita para ayudar a cicatrizar las heridas que se producen cuando por encima del amor se instalan: el odio, el rencor y la envidia entre los her...

LOS JÓVENES QUE NO TENDRÁN NI CASA NI COCHE.

 

Desde hace casi una década los jóvenes están teniendo peor calidad de vida  que sus padres. Estos accedieron a un puesto de trabajo mas o menos estable que les dió la oportunidad de adquirir una casa en propiedad, hipotecándose para toda la vida y comprar un coche. Eran símbolos de estabilidad, como también la de ofrecer una carrera a us hijos para que en el futuro pudieran vivir mejor que ellos.

En España, a diferencia de otros países europeos, tener una vivienda en propiedad se veía como una necesidad. Hoy los hijos ni sueñan con tener eso, pero sí poder alquilar una vivienda sin tener que compartirla porque el sueldo no le da para pagar la renta y los gastos.

El modelo está cambiando, obligado por la inestabilidad laboral ( precaria y temporal). Muchos jóvenes ya no aspiran a tener un coche, que no pueden costear, sueñan con tener una bicicleta que les facilite un mínimo de autonomía, claro que también es cierto que las ciudades no facilitan este uso ante la escasez de carril bici.

En definitiva tenemos una generación de jóvenes que vivirán peor que sus padres aunque estén sobrepasados de títulos. Siempre quedará la ayuda de "papá y mamá".

Nuestros jóvenes han nacido y se han criado en familias que tenían todas las comodidades, en su mayoría adquiridas con un gran esfuerzo desde que comenzaron a trabajar, sin apenas lujos y privándose de viajes, a lo sumo unos días en casa de la familia o de camping. Ahora los hijos no saben  renunciar a nada: Tienen ordenador, smartphone y dinero para caprichos.

Quizá sea el momento de reflexionar sobre si lo más importante es: Tener o valorar.






Comentarios

  1. Creo que el asunto es mucho más grave. Estoy viendo jóvenes que ("no están maduras") tratan de hacer de la necesidad virtud y de justificar su imposibilidad de acceder a los bienes disfrutados por sus padres bajo excusas de tipo solidario o medioambiental. Cualquier cosa antes de tomar rrsponsabilidades políticas y de exigirlas a quienes les han dejado a la cola de Europa.

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