Ir al contenido principal

Destacados

LA VENTANA UNA EXPOSICIÓN DE DAVID DE LA MANO

  La ventana ciega, una muestra de  David de la Mano comisariada por Ricardo García Núñez.  David de la Mano (Salamanca, 1975) es un artista cuya obra construye mapas  emocionales de la experiencia humana. Sus grandes murales, poblados por figuras  humanas que se entrelazan y se acumulan, exploran la densidad de la existencia y la frágil  poética de la vida colectiva. Desde finales de los años 90, ha desarrollado proyectos en  espacios públicos que transitan la escultura, la instalación y el land art, transformando  entornos cotidianos en paisajes que invitan a la reflexión sobre nuestra geografía interna y  externa.  El trabajo de David se extiende por más de 20 países en cuatro continentes, y su obra  gráfica ha formado parte de exposiciones individuales y colectivas en galerías y museos  de Madrid, Valencia, Salamanca, París, Milán, Roma, Varsovia, Moscú, Berlín, Montevideo,  Mendoza, Barcelona, Oslo, Chicago, Los Ángel...

LA INMADUREZ Y EL PODER

 

LA INMADUREZ Y EL PODER

Mi amiga Natividad me envió hace poco la reseña de un estudio publicado por la facultad de medicina de la universidad George Washintong, donde haciendo mención a otros del mismo tenor, se afirmaba que el cerebro adquiere su madurez o su mayor potencial entre los 60 a 70 años, debido, entre otras razones, a la capacidad de interactuar de los dos hemisferios cerebrales, así como al consumo de menos energía al concentrarse en los aspectos esenciales.

Sin embargo, al haberlo experimentado, dicha tesis no me resultó extraña, si bien no conocía su base teórico-científica; o lo que es lo mismo, me había dado cuenta pero sin comprender la razón, porque lo primero se experimenta con todo el cuerpo como vivencia,  y lo segundo se conoce con la mente, al punto de que a veces esta engendra un darse cuenta y a la inversa.

De igual forma, comprendí que la falta de madurez cerebral provoca  la insensatez de la mayoría de los jóvenes, que si bien ha existido desde siempre, (Platón decía que la mayor virtud de los jóvenes sería la sensatez si la tuvieran), en nuestros días se prolonga hasta bien entrada la edad adulta, a mi entender, por dos factores principales: la salida tardía del seno familiar, y el entorno de una sociedad presidida por una “falsa imagen de seguridad”, donde prima el placer o el disfrute, como elementos conformadores de una realidad que nos hace habitar  en una especie de limbo como sucedáneo de un  vivir consciente. Por dichas razones, partiendo de la expresión aceptada “la  función hace al órgano”, y ser el cerebro el elemento primordial de defensa del ser humano en relación al entorno, si  se encuentra protegido, no madura, (hoy los hijos suelen madurar cuando pierden a sus padres); y en sentido contrario, los ancianos tienen a su cerebro como el elemento principal de defensa, ya que su físico se encuentra disminuido.  

En la antigüedad, tanto los pueblos naturales como los culturales eran  gobernados o aconsejados por los más sensatos, los cuales solían coincidir con los mayores; como por ejemplo los romanos a través del senado cuyo significado es asamblea de ancianos. Sin embargo, hoy nos gobiernan personas inmaduras, quienes parangonado a Sócrates son incapaces tanto de grandes maldades como de grandes bondades, porque la insensatez es mediocre. 

Sin embargo, conviene no engañarse, porque es la madurez cerebral de los ancianos quien verdaderamente ejerce el poder. La de aquellos que representando la estructura mental dominante presente en cada uno de nosotros, tienen el dominio de la acción y lo ejercen en su provecho, porque al igual que en todos los tiempos, el verdadero poder  se ejerce a través del  desamor, del miedo, y nunca puede verse.                        


JMC

Comentarios

Entradas populares