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¡QUIERO LAS FLORES EN VIDA!

En estos días el que más y el que menos tiene a alguna persona querida que falleció y que para recordarla y honrarla le lleva flores al cementerio. Desde mi más profundo respeto a todas esas personas, yo prefiero regalarlas en vida. Muchas veces le repito a mi hijo que en mi funeral no quiero ni una flor. Cada vez que acudo al tanatorio y veo tantas coronas con dedicatorias, con mensajes cargados de emoción y agradecimiento, me pregunto si serán sinceros, o es puro acto social y apariencia . Ciertamente muchos mensajes salen del corazón, pero otros dejan mucho para reflexionar. Seguramente todos conocemos casos d e familias que no se hablan en vida y cuando un familiar fallece, todo parece perfecto, como una excelente interpretación teatral que tiene que representarse para el público, y cuando el funeral termina, se vuelve a la realidad, a las discusiones. Sí, a mi me gustan l as flores en vida . Tengo mi jardín lleno de rosas qu...

LA INMADUREZ Y EL PODER

 

LA INMADUREZ Y EL PODER

Mi amiga Natividad me envió hace poco la reseña de un estudio publicado por la facultad de medicina de la universidad George Washintong, donde haciendo mención a otros del mismo tenor, se afirmaba que el cerebro adquiere su madurez o su mayor potencial entre los 60 a 70 años, debido, entre otras razones, a la capacidad de interactuar de los dos hemisferios cerebrales, así como al consumo de menos energía al concentrarse en los aspectos esenciales.

Sin embargo, al haberlo experimentado, dicha tesis no me resultó extraña, si bien no conocía su base teórico-científica; o lo que es lo mismo, me había dado cuenta pero sin comprender la razón, porque lo primero se experimenta con todo el cuerpo como vivencia,  y lo segundo se conoce con la mente, al punto de que a veces esta engendra un darse cuenta y a la inversa.

De igual forma, comprendí que la falta de madurez cerebral provoca  la insensatez de la mayoría de los jóvenes, que si bien ha existido desde siempre, (Platón decía que la mayor virtud de los jóvenes sería la sensatez si la tuvieran), en nuestros días se prolonga hasta bien entrada la edad adulta, a mi entender, por dos factores principales: la salida tardía del seno familiar, y el entorno de una sociedad presidida por una “falsa imagen de seguridad”, donde prima el placer o el disfrute, como elementos conformadores de una realidad que nos hace habitar  en una especie de limbo como sucedáneo de un  vivir consciente. Por dichas razones, partiendo de la expresión aceptada “la  función hace al órgano”, y ser el cerebro el elemento primordial de defensa del ser humano en relación al entorno, si  se encuentra protegido, no madura, (hoy los hijos suelen madurar cuando pierden a sus padres); y en sentido contrario, los ancianos tienen a su cerebro como el elemento principal de defensa, ya que su físico se encuentra disminuido.  

En la antigüedad, tanto los pueblos naturales como los culturales eran  gobernados o aconsejados por los más sensatos, los cuales solían coincidir con los mayores; como por ejemplo los romanos a través del senado cuyo significado es asamblea de ancianos. Sin embargo, hoy nos gobiernan personas inmaduras, quienes parangonado a Sócrates son incapaces tanto de grandes maldades como de grandes bondades, porque la insensatez es mediocre. 

Sin embargo, conviene no engañarse, porque es la madurez cerebral de los ancianos quien verdaderamente ejerce el poder. La de aquellos que representando la estructura mental dominante presente en cada uno de nosotros, tienen el dominio de la acción y lo ejercen en su provecho, porque al igual que en todos los tiempos, el verdadero poder  se ejerce a través del  desamor, del miedo, y nunca puede verse.                        


JMC

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