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REGALO DE REYES

  Cada noche 5 de enero, niños y mayores esperamos la llegada de SUS MAJESTADES LOS REYES MAGOS.   Recuerdo con nostalgia los años de mi infancia cuando creía en la magia y la llegada nocturna de Los Reyes. ¡Hasta creía oir sus pasos dejando los regalos en los zapatos que depositaban, junto a los de mis hermanos, en el balcón. La alegría al despertar el 6 de enero y el alboroto al descubrir los regalos era inmensa. Esa gran ilusión la supe transmitir a nuestro hijo año tras año. Hoy no habrá juguetes en la ventana, pero sí regalos importantes. Con el tiempo te vas dando cuenta que no es casualidad que esta fiesta religiosa de tradición cristiana, sea a comienzos del año.  Los mejores regalos para comenzar el año son: Gozar de salud, del amor de las personas a las que queremos: familia, amigos, vecinos... Y contar con un espacio de PAZ en el que reine la tranquilidad de tener un hogar, comida en el plato,  un trabajo y deseos de ayudar a las personas q...

DISTRAIDOS POR J.M.C.

 

DISTRAIDOS

Dice el diccionario de la lengua española: dicho de una persona que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. Esta misma definición se puede aplicar a una sociedad, y en el ámbito del mar donde me formé, entendemos el estar distraído, como la actitud de no tener presente o de olvidarse de lo esencial, que es el propio mar y su capacidad de destruirnos, lo cual nos impide evadirnos de esa realidad, y convierte al distraído en insensato e incapaz. 

En dicho orden, nuestra sociedad se encuentra distraída, pero esta postura no es coyuntural, sino estructural, basada en la finalidad de una cultura creada para eludir el hecho fundamental de superar o de trascender a la muerte a través de la ciencia y de la religión; y mientras no lo consigue, si es que alguna vez puede hacerlo, en olvidarla.

El olvido se convierte así en el elemento esencial, que nos hace insensatos y banales, hasta el punto de olvidar los problemas reales para centrarnos en aquello que nos satisface antes que en nuestras necesidades. Las consecuencias de una sociedad orientada a satisfacer deseos antes que necesidades, son palpables, por ejemplo, el propio Covid nos demuestra que somos capaces de llegar a la Luna o de aspirar a barcos o a coches de lujo, en definitiva al disfrute, y  no lo somos de centrar nuestro potencial en prevenir o atacar a unos seres, ante cuyo embate nos encontramos inermes.  O la de creer que algo superior lo arreglará todo, en una especie de providencia sin necesidad de dios. 

Todo esto se me evidenció después de preguntarle a muchas personas por el problema principal de nuestro país, sin que nadie me respondiera que el agua cuando en seis meses solo había llovido tres días; y después, al ver al hombre del tiempo proclamando la venida de un fin de semana de buen tiempo, o sea, de sol.

JMC



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