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HERIDAS SIN CICATRIZAR

  Son muchas las familias que cuando los hijos se quedan huérfanos, sienten la pena de la pérdida de los padres , pero también la ausencia de los valores que ellos  les inculcaron Desde estas líneas hago una llamada a la vuelta a la concordia. Los hijos tienen que ser transmisores de unidad y no de rivalidad. Los padres desearían, que por encima de todos los bienes materiales que les pudieran dejar en herencia, recordaran el esfuerzo, la ilusión y los sinsabores que tuvieron que pasar para que las siguientes generaciones disfrutaran una vida más cómoda y fácil. Honrar a los padres  fallecidos es el mejor ejemplo que se les puede  enseñar a los hijos . Los bienes materiales, son eso, materiales y fugaces, pero los valores como: la gratitud, el respeto, la solidaridad, la honestidad y la unidad son el bálsamo que se necesita para ayudar a cicatrizar las heridas que se producen cuando por encima del amor se instalan: el odio, el rencor y la envidia entre los her...

DISTRAIDOS POR J.M.C.

 

DISTRAIDOS

Dice el diccionario de la lengua española: dicho de una persona que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. Esta misma definición se puede aplicar a una sociedad, y en el ámbito del mar donde me formé, entendemos el estar distraído, como la actitud de no tener presente o de olvidarse de lo esencial, que es el propio mar y su capacidad de destruirnos, lo cual nos impide evadirnos de esa realidad, y convierte al distraído en insensato e incapaz. 

En dicho orden, nuestra sociedad se encuentra distraída, pero esta postura no es coyuntural, sino estructural, basada en la finalidad de una cultura creada para eludir el hecho fundamental de superar o de trascender a la muerte a través de la ciencia y de la religión; y mientras no lo consigue, si es que alguna vez puede hacerlo, en olvidarla.

El olvido se convierte así en el elemento esencial, que nos hace insensatos y banales, hasta el punto de olvidar los problemas reales para centrarnos en aquello que nos satisface antes que en nuestras necesidades. Las consecuencias de una sociedad orientada a satisfacer deseos antes que necesidades, son palpables, por ejemplo, el propio Covid nos demuestra que somos capaces de llegar a la Luna o de aspirar a barcos o a coches de lujo, en definitiva al disfrute, y  no lo somos de centrar nuestro potencial en prevenir o atacar a unos seres, ante cuyo embate nos encontramos inermes.  O la de creer que algo superior lo arreglará todo, en una especie de providencia sin necesidad de dios. 

Todo esto se me evidenció después de preguntarle a muchas personas por el problema principal de nuestro país, sin que nadie me respondiera que el agua cuando en seis meses solo había llovido tres días; y después, al ver al hombre del tiempo proclamando la venida de un fin de semana de buen tiempo, o sea, de sol.

JMC



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