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VOY A TIRAR LA BASURA

Hace unos dias desayuné con varias amigas, de distintas edades. En la conversación, salió el tema del reparto de tareas domésticas y la injusticia que sufrimo s. No existe igualdad en nuestra generación.  Parece que la de nuestros hijos se aproxima más, pero no del todo. Nos quejábamos de las dificultades de criar a los hijos, de trabajar fuera de casa y de llevar el peso de las tareas domésticas. Todas coincidimos que a los hombres se le da muy bien sacar la basura. Parece que con esta tarea tuvieran cubierto el cupo de tareas compartidas. ¡ Señoras, amigas, hijas, nietas, alcen la voz y conciencien a las parejas, que las tareas domésticas son de todos y para todos! En esta sociedad donde reivindicamos tanta igualdad, en temas domésticos, aun está a años luz de conseguirse.  Reflexionemos sobre el tema y comencemos nosotras a sacar la basura, quizá así se den cuenta que compartir tareas es otra cosa. Nati Cabezas

LA OTRA MEJILLA POR J.M.C

 



LA OTRA MEJILLA

Dice el evangelio de Lucas: Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra; y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa.  A cualquiera que te pida algo, dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.  Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes. Deben amar a sus enemigos, y hacer bien, y dar prestado sin esperar nada a cambio. 

De estas recomendaciones dice Cervantes y no le falta razón, que van contra el orden natural de las cosas, aunque, a mi parecer, sin darse cuenta de que el ser humano, o lo ha contravenido o no pertenece totalmente a él. Entre otras razones, porque siguiendo la ley del más fuerte, quizás la norma esencial del mundo natural, terminaremos por destruirlo todo y en última instancia a nosotros también; a lo cual se refiere el Génesis cuando en relación al ser humano, dice: “la tierra será maldita por ti”.

Por dichas razones, Cristo, para mí maestro de sensatos y dios de ilusos, se adelantó a su tiempo, predicando una actitud que no va contra el mundo natural, sino contra la actuación del ser humano, cuando nos impele a transgredir la transgresión al “pagar bien por mal”, no como una norma etérea de otro mundo más allá de la tierra, o como un camino para acceder a él, sino como la única forma posible de evitar nuestra destrucción.   


JMC

 


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