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HOMENAJE A LAS MADRES.

  Hace unos meses leí el testimonio de una psicóloga que relataba la experiencia con su madre. Le había costado mucho aceptar que su madre nunca la había querido . Sufría un abandono tan grande de sentimientos que la llevaron a enfermar . No podía entender que algunas madres no quieran a sus hijos , más bien les desean el mal. Las mujeres que somos  buenas madres, nos cuesta aceptar esto, pero por desgracia y tras experiencias cercanas, tengo que decir que sí, que existen madres que son capaces de destruir familias por dedicar su afecto a unos hijos y a otros no. Por hacer comparaciones, por alimentar adicciones sin saber poner límites, por celos hacia las parejas de los hijos o hijas, o simplemente porque solo se quieren así mismas. A todas estas personas que quizá hoy, día de la madre no hayan recibido el cariño de sus hijos , les diría que reflexionen y antes de criticarlos, se pongan en su lugar y sientan, aunque sea solo por el día de hoy, como pueden sentirse ellos a...

LAS ABARCAS DESIERTAS, MIGUEL HERNÁNDEZ




PEPA AGUSTÍN


Pepa Agustín González recomienda esta carta a LOS REYES MAGOS de Miguel Hernández.
Sería muy bueno  que se la leyéramos a los niños.
A los lectores de quitalamordaza.com los invitamos a reflexionar.
Gracias Pepa por enriquecer este blog con tu hermosa aportación.




LAS ABARCAS DESIERTAS. Miguel Hernández

  Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

  Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

  Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos, 
siempre penas y cabras.

  Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

  Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

  Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

  Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

  Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

  Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

  Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

  Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

        De Otros poemas del ciclo de
"Viento del pueblo". En Viento del pueblo.



Publicado este poema el 2 de enero de 1937 en Ayuda, Semanario de la solidaridad, núm. 36, Madrid. El poeta colabora con   la campaña de Socorro Rojo en beneficio de la infancia recogiendo  donativos y juguetes.
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