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AYUDAS SOCIALES

  Vivimos en una sociedad llena de carencias y dificultades y las administraciones  intentan paliarlas, aunque no siempre llegan a las personas que realmente las necesitan. Los trámites burocráticos son verdaderas pesadillas. Te solicitan mil y un requisito para poder obtener una ayuda y en muchos casos se quedan sin otorgar ante el desánimo de los solicitantes. Por otro lado hay un grupo de personas que se las saben todas, se informan a través de sus círculos sociales de como obtener ayudas de:  Alquiler, suministro de luz,  alimentos, comidas preparadas, medicamentos, ropa, enseres personales y una y mil cosas más. Existen personas que cuando se enteran de las necesidades se vuelcan en solucionarlas aportando su dinero y su tiempo y en algunos casos hasta pidiéndole favores a amigos para entre todos  solucionar sus carencias. Sería más o menos lo que yo llamo REGALAR PECES, pero esa no es la solución porque observas como se acostumbran a recibir esta ayud...

LAS ABARCAS DESIERTAS, MIGUEL HERNÁNDEZ




PEPA AGUSTÍN


Pepa Agustín González recomienda esta carta a LOS REYES MAGOS de Miguel Hernández.
Sería muy bueno  que se la leyéramos a los niños.
A los lectores de quitalamordaza.com los invitamos a reflexionar.
Gracias Pepa por enriquecer este blog con tu hermosa aportación.




LAS ABARCAS DESIERTAS. Miguel Hernández

  Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

  Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

  Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos, 
siempre penas y cabras.

  Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

  Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

  Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

  Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

  Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

  Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

  Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

  Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

        De Otros poemas del ciclo de
"Viento del pueblo". En Viento del pueblo.



Publicado este poema el 2 de enero de 1937 en Ayuda, Semanario de la solidaridad, núm. 36, Madrid. El poeta colabora con   la campaña de Socorro Rojo en beneficio de la infancia recogiendo  donativos y juguetes.
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