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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

Los Cambios Son Necesarios


Todos conocemos las palabras de Albert Einstein: "si quieres resultados distintos, no hagas siempre los mismo", pero no las tenemos en cuenta ante las adversidades o el desarrollo personal y profesional.

El progreso exige cambios que obligan a la adaptación, por ello nuestros pensamientos y actitudes deben cambiar en busca de un mejor camino para alcanzar nuestros deseos y objetivos. La evolución que nos ha traído hasta donde estamos se ha debido al esfuerzo e imaginación de personas que han luchado por lo que, en cada momento, han creído, buscando un futuro mejor.

Si queremos que las cosas cambien debemos afinar nuestra creatividad. Los resultados que obtenemos, como consecuencia de nuestras acciones, ponen oportunidades nuevas en nuestro camino que necesita otras formas de andar. La vereda trazada durante nuestra vida sirve para recordar nuestra historia y no tropezar en la misma piedra; las nuevas piedras que encontremos debemos sortearlas de diferente forma aprovechando el conocimiento y experiencia del que disponemos. Cualquier otra cosa que no nos permita avanzar se llama involución.

La adaptación a los cambios se consigue desviándonos de nuestra cultura, actitud y pensamiento de manera más o menos intensa, aportando imaginación y arriesgando ante la incertidumbre.

¡Recordad aquello de... año nuevo, vida nueva!

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