Ir al contenido principal

Destacados

VOY A TIRAR LA BASURA

Hace unos dias desayuné con varias amigas, de distintas edades. En la conversación, salió el tema del reparto de tareas domésticas y la injusticia que sufrimo s. No existe igualdad en nuestra generación.  Parece que la de nuestros hijos se aproxima más, pero no del todo. Nos quejábamos de las dificultades de criar a los hijos, de trabajar fuera de casa y de llevar el peso de las tareas domésticas. Todas coincidimos que a los hombres se le da muy bien sacar la basura. Parece que con esta tarea tuvieran cubierto el cupo de tareas compartidas. ¡ Señoras, amigas, hijas, nietas, alcen la voz y conciencien a las parejas, que las tareas domésticas son de todos y para todos! En esta sociedad donde reivindicamos tanta igualdad, en temas domésticos, aun está a años luz de conseguirse.  Reflexionemos sobre el tema y comencemos nosotras a sacar la basura, quizá así se den cuenta que compartir tareas es otra cosa. Nati Cabezas

TODA CRISIS ES UNA OPORTUNIDAD PARA AGRADECER.



Mensaje de nuestra colaboradora Esmeralda de Martín.



Toda crisis lleva consigo una oportunidad que nos permite emerger más fuertes y mejores si la vivimos responsablemente. La responsabilidad o habilidad de responder inteligente, eficazmente en dirección de la solución, es señal de la presencia del alma.

El alma es la dimensión en nosotros que da calma, fuerza, estabilidad y nos permite ser un sostén para otros.
Si catastrofizamos, si nos asustamos, deprimimos el sistema inmune y empeoramos la situación.
Es muy importante ser conscientes de que somos parte de la solución de muchas formas: cuidándonos, manteniendo la calma, acompañando emocionalmente a aquellos de nuestros conocidos que se preocupan o se asustan. Una regla sencilla que podemos seguir para no caer en el temor es relativizar y agradecer.

Podemos relativizar teniendo presente que es pandemia por la enorme capacidad de contagio pero no por la mortandad. Podemos agradecer infinita cantidad de cosas. 

Agradecer al personal sanitario que estén trabajando sin días libres 
meditar por ellos, para que el esfuerzo no los agote. Podemos agradecer a los camioneros que siguen trayendo comida a nuestras ciudades y medicinas. Podemos dar gracias que en esta ocasión la crisis no afecta a las comunicaciones y aunque todos tenemos seres queridos en un país lejano, podemos hablar por teléfono con ellos.

Quienes se han entrenado en meditar son ahora muy necesarios, es el momento de unirnos y crear un campo de serenidad que contagie de calma y optimismo. 

Recordemos los resultados del Experimento de John Hagelin, Doctor en física por la Universidad de Harvard, en Washington DC. La capital estadounidense es famosa por ser una de las ciudades con mayor número de crímenes en el país, se decidió congregar a un grupo de 2.500 personas con experiencia en meditación profunda. La hipótesis que originaba el estudio es que el número de crímenes registrados en la ciudad se reduciría significativamente como respuesta a estas masivas sesiones de meditación.

En colaboración con el Departamento de Policia de Washington, el FBI y con expertos criminalistas provenientes de reconocidas instituciones, entre ellas las universidades de Maryland, Texas, y Temple, se llevó a cabo el experimento. Los índices de criminalidad tuvieron un espectacular descenso del 25% (superando incluso las muy optimistas expectativas de Hagelin y su equipo).
Es decir, la atención/intención orquestadas de solo 4.500 personas repercutieron en la dinámica social de millones de personas.

No es momento de dudarlo, podemos ser la diferencia. Tu y yo. Cada persona que mantenga la calma, es una luz en esta tormenta. En cuanto a los meditadores, cada quien tiene su forma de meditar o de orar y esa es la perfecta. Para quien resuena con el Padre Nuestro, esa es la oración; para los budistas, seguramente será una invocación a Tara; para los estudiantes de sabiduría será LA GRAN INVOCACION. No importa cual sea el método, ingresemos a la profundidad de nuestro corazón, el lugar donde la resiliencia tiene sus raíces, donde no hay mal que no pueda transformarse en bien.

Estamos todos unidos en esta crisis, quizás ella nos permita recordar que lo estábamos antes y lo estaremos después. Que todos influimos en todos y cada uno de nosotros que crece en resiliencia y responsabilidad, es un tesoro. Que contagiemos paz y optimismo, para que la lección se revele".

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares