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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

PUERTAS ABIERTAS SEGÚN LO DICEN LAS ANCIANAS





DICEN LAS ANCIANAS...

(Texto de RISHIMA LEMURIA.
COLOMBIA)


Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
el aire estará más limpio,
el agua más cristalina
y los bosques más espesos.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
los picaflores nos cantarán al oído mil secretos de amor,
que los pingüinos harán las más bella danza,
y que los delfines nos darán la bienvenida.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
seremos libres de pensamientos antiguos,
libres del miedo al que dirán los otros
Y que seremos libres del apego material.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
la tierra estará llena de flores de los más hermosos colores,
que las mariposas volarán más alto
y que los olores serán más dulces que la miel de abejas.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
no hablaremos ni de patria ni de matria,
ni tendremos fronteras, ni apellidos, ni religión, ni banderas.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta, Apagaremos la televisión para siempre y miraremos las entrellas todas las noches, estrellas que nos contarán la verdad, esa verdad sin pasado, ni futuro.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
nos miraremos sin vergüenza a los ojos,
y que nos tomaremos de las manos y que seremos una sola tribu, tribu de los SERES humanos porque haremos menos y seremos más.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
iremos a correr por los cerros y subiremos montañas muy altas,
que reiremos a carcajadas y jugaremos y bailaremos como niños,
y que así la vida será un goce constante.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
llevaremos cada uno la más bella corona dorada, el más hermoso corazón
y las más pura mirada.

Dicen que cuando volvamos a abrir la puerta,
re-conoceremos el paraíso y el cielo en la tierra,
que caminaremos descalzos sin prisa y sin equipaje.
y que no buscaremos propósitos para vivir, sino que simplemente viviremos.

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