Ir al contenido principal

Destacados

ESTE RESTAURANTE NO ES EL PATIO DEL COLEGIO.

Hace pocos días un amigo  me pidió que escribiera sobre este tema: El comportamiento de los niños en los restaurantes. Muchos padres salen a comer a restaurantes con sus hijos y en ocasiones se reúnen con otros amigos que a su vez llevan a sus hijos. La verdad que es muy bonito cultivar la amistad y disfrutar de ella. Las reuniones de amigos ayudan a perder el estrés, a compartir los problemas a buscar soluciones entre todos, todo esto está fenomenal.   Si observas a estos grupos en los restaurantes te das cuenta que la mayoría son muy felices y se olvidan, entre platos, vinos, cervezas y chupitos de que llevaron un puñado de niños que en cuanto terminan el filete con patatas fritas y se comen el helado, se apoderan del espacio del comedor como si se tratara del patio del colegio. Corren, gritan juegan al pilla pilla entre las mesas , se tiran al suelo con el peligro de que el camarero tropiece y derrame  la comida encima del niñito, que inmediatamente va corriendo a ll...

¡Todo es un Desastre! Las Reflexiones de un Humilde Autónomo.


No oigo más que críticas y malos augurios. Los planes que se proponen son todos ruinosos, pero no he leído, ni oído, aunque probablemente exista, contrapropuesta alguna que ayude a resolver la intensa crisis que vivimos. Hoy más que nunca se necesita valentía por parte de todos los actores sociales para resolver un problema que nos ha caído encima sin esperarlo, del que aún se desconoce su origen, quizá porque no hay interés en que se conozca.

Todos miramos al gobierno esperando que resuelva nuestras particulares desgracias con su varita mágica, olvidando que no nos gusta pagar impuestos, cada uno según sus posibilidades; que no queremos asumir unos riesgos que ayudarán a crecer y mejorar la sociedad y que son inherentes a la propia vida.

Corren malos tiempos, en los que veo que aquellos que más tienen son los que más piden afectados por la amnesia de los brutales beneficios obtenidos en ejercicios anteriores y que ahora, de repente, han desaparecido.


No hay peor situación que aquella desconocida y sobrevenida, pues no hay oportunidad de tomar decisiones consistentes y esperanzadoras, estando obligados a utilizar el método de ensayo y error, adquiriendo así la experiencia necesaria para superarla.

A mi solo se me ocurre tener paciencia y solidaridad, aportando lo que cada uno pueda de acuerdo a sus posibilidades. Son tiempos de sacrificio para todos, en especial de aquellos que más han recibido, ya que tienen que ser conscientes de que sin las personas cualquier proyecto va al fracaso, como nos ha demostrado el confinamiento: no hay gente, no hay negocio. Son tiempos de negociación en las que la premisa de partida es: todos, sin excepción, estamos perdiendo.


Comentarios

Entradas populares