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LA EMPRESA PERDIÓ AL MEJOR CLIENTE

    EL EMPRESARIO QUE ABUSA, PIERDE CLIENTES. Estoy casi convencida que casi todas las personas se han encontrado con empresarios que dirigen empresas, que cuentan con excelentes clientes, que abonan sus servicios con puntualidad. Un buen día el empresario piensa que puede abusar de este cliente, quizá crea que le sobra el dinero porque la mayoría de los otros   pagan mal y tarde y en ocasiones ni abonan los servicios. Cuando una persona cumple con el contrato una y otra vez y confía en la empresa, se siente bien, por eso el día que la empresa comienza a abusar de su confianza creyendo que el cliente excelente no se dará cuenta de que   le está estafando, ese día toma la decisión de cambiar de empresa para que realice sus servicios. LA EMPRESA PERDIÓ AL MEJOR CLIENTE. Estas circunstancias nos hacen reflexionar sobre los valores de   honestidad y   confianza.   Vivimos en un mundo de mucha oferta y por este motivo la competencia es enorme y es aquí dond...

¡Todo es un Desastre! Las Reflexiones de un Humilde Autónomo.


No oigo más que críticas y malos augurios. Los planes que se proponen son todos ruinosos, pero no he leído, ni oído, aunque probablemente exista, contrapropuesta alguna que ayude a resolver la intensa crisis que vivimos. Hoy más que nunca se necesita valentía por parte de todos los actores sociales para resolver un problema que nos ha caído encima sin esperarlo, del que aún se desconoce su origen, quizá porque no hay interés en que se conozca.

Todos miramos al gobierno esperando que resuelva nuestras particulares desgracias con su varita mágica, olvidando que no nos gusta pagar impuestos, cada uno según sus posibilidades; que no queremos asumir unos riesgos que ayudarán a crecer y mejorar la sociedad y que son inherentes a la propia vida.

Corren malos tiempos, en los que veo que aquellos que más tienen son los que más piden afectados por la amnesia de los brutales beneficios obtenidos en ejercicios anteriores y que ahora, de repente, han desaparecido.


No hay peor situación que aquella desconocida y sobrevenida, pues no hay oportunidad de tomar decisiones consistentes y esperanzadoras, estando obligados a utilizar el método de ensayo y error, adquiriendo así la experiencia necesaria para superarla.

A mi solo se me ocurre tener paciencia y solidaridad, aportando lo que cada uno pueda de acuerdo a sus posibilidades. Son tiempos de sacrificio para todos, en especial de aquellos que más han recibido, ya que tienen que ser conscientes de que sin las personas cualquier proyecto va al fracaso, como nos ha demostrado el confinamiento: no hay gente, no hay negocio. Son tiempos de negociación en las que la premisa de partida es: todos, sin excepción, estamos perdiendo.


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