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LA VENTANA UNA EXPOSICIÓN DE DAVID DE LA MANO

  La ventana ciega, una muestra de  David de la Mano comisariada por Ricardo García Núñez.  David de la Mano (Salamanca, 1975) es un artista cuya obra construye mapas  emocionales de la experiencia humana. Sus grandes murales, poblados por figuras  humanas que se entrelazan y se acumulan, exploran la densidad de la existencia y la frágil  poética de la vida colectiva. Desde finales de los años 90, ha desarrollado proyectos en  espacios públicos que transitan la escultura, la instalación y el land art, transformando  entornos cotidianos en paisajes que invitan a la reflexión sobre nuestra geografía interna y  externa.  El trabajo de David se extiende por más de 20 países en cuatro continentes, y su obra  gráfica ha formado parte de exposiciones individuales y colectivas en galerías y museos  de Madrid, Valencia, Salamanca, París, Milán, Roma, Varsovia, Moscú, Berlín, Montevideo,  Mendoza, Barcelona, Oslo, Chicago, Los Ángel...

¿QUÉ LLEVAS EN LA MALETA ESTAS VACACIONES?




Durante estos días somos muchos los que tenemos la suerte de cambiar de aires y tomarnos unas vacaciones.
Descansar de la rutina del trabajo y poder realizar otras actividades, es necesario y diría que todo el mundo merece ese cambio por salud física y mental. 
 Cada vez que hago la maleta me doy cuenta que lo importante no lo puedes llevar dentro. Nuestras experiencias y momentos vividos en las vacaciones se acumulan en nuestro interior y nos da la energía necesaria para continuar la rutina del día a día. En las personas, como todos los seres vivos, hay que respetar los tiempos de reposo y descanso. Si queremos obtener buenos productos de la tierra, dejar un tiempo de barbecho es imprescindible para obtener excelentes cosechas. Cuando por el contrario forzamos la tierra y la abonamos con productos químicos para extraer más cantidad de cosechas, se obtienen sin lugar a dudas, pero los productos no son tan sabrosos. Si lo trasladamos a las personas sucede algo parecido. Tenemos que aprender a proporcionarnos esos momentos de barbecho y reposo para que el estrés laboral y las preocupaciones diarias, no nos pasen factura al cuerpo.




 El cambio de clima es muy beneficioso, no hay más que observar a los niños, dan un estirón. El sol, los deportes y los baños en el mar, para los que tienen la suerte de acudir a la playa, o en las piscinas de cualquier pueblo o en la ciudad, ayudan a que el cuerpo se relaje y nuestro sistema nervioso es el primer beneficiado.

Las vacaciones son también un tiempo de reencuentros con otras personas que quizá hace tiempo que no ves, familiares, amigos o compañeros de verano, pero de igual manera son una oportunidad para hacer nuevas amistades, descubrir lugares desconocidos y que nos enriquecen. 




 Para los que no tienen la suerte de tomar unas vacaciones en otro lugar al que viven, siempre se pueden hacer cosas diferentes a las habituales. Aprovechar la oferta cultural que los municipios ofrecen logrará tener la sensación de desconectar. Se pueden hacer excursiones a pueblos de la provincia, disfrutar de la gastronomía o simplemente realizar actividades que el resto del año no tienes tiempo. Una buena lectura, escuchar música o ir al cine pueden ser alternativas que nos ayuden a sentir que estamos de VACACIONES.

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