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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

DESCANSA, SUEÑA Y ACTÚA


 Muchos logros de la vida han nacido de un sueño. Cuando la mente está serena y descansada, está en condiciones óptimas para crear, pero se necesita actuar. 

Las personas  que culminan sus sueños, bien personales o profesionales, han partido de una idea, que podemos llamar sueño, más tarde la ha logrado materializar poniendo en práctica diferentes estrategias: planificación, organización del tiempo, búsqueda de recursos tanto materiales como profesionales, estudio de mercado, y la más importante: la ilusión. Esta es el motor que mueve a la acción y a la culminación.

Desde quitalamordaza.com animamos a todos nuestros lectores a que hagan realidad sus sueños. No importa en qué circunstancias sociales estemos, no te dejes vencer, siempre existirán tropiezos, envidias y trabas burocráticas, pero nunca te rindas. Recuerda que fracasa siempre el que no lo ha intentado.  Si tu sueño no se cumple, habrás aprendido alguna lección que llevarás en la mochila de tu vida y que será un recurso para tu siguiente intento.

De niños aprendemos a caminar a base de caídas, pero después corremos.

Si te caes en el intento, no desistas, seguramente acabarás llegando a tu meta con esfuerzo, acción y emoción.

Todo trabajo que se ama, no es un trabajo, es un disfrute. 

Dedicado a todas las personas que se atreven a cumplir sus sueños.

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