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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

¿TE APUNTAS A UN AYUNO SIN NOTICIAS?




 El confinamiento voluntario, es un momento idóneo para descansar, relajarse, cambiar de actividades, reponer fuerzas y energía. La rutina del trabajo de los horarios y de la misma gente, hace que nuestro cuerpo y nuestra mente se canse y se agote. Hay un aspecto que quizá a muchas personas le afecte y son las noticias diarias, que el noventa por ciento son negativas. No importa que medio de comunicación se consulte, todos coinciden en bombardear nuestra mente con lo peor del día, de la sociedad, de la economía, de la crisis, de la política, del paro…


El ser humano está más receptivo a registrar en el cerebro las noticias de catástrofes que las positivas y es por eso que este tipo de información vende más.


Los efectos que estos mensajes producen en nuestras mentes son muy negativos para la salud mental. Dormirse después de leer, escuchar o ver un repertorio de información catastrófica hace que nuestro cuerpo no descanse bien, los músculos se tensan, la tensión arterial aumenta y nuestro cerebro se altera produciendo un estrés que repercute en todo el organismo.


Una buena medida para combatir estas consecuencias es el ayuno de noticias. Tomarse un tiempo sin escuchar, leer o ver ningún medio de comunicación, incluyendo el uso de las redes sociales, que esto sería para un capítulo a parte, es no solo necesario, yo diría que es de receta médica.


Hay personas que comienzan este ayuno con la desconexión de un día a la semana y cuando ven que el mundo sigue, pero su mente está más tranquila, continúan aumentando la dosis hasta llegar a una semana. Los que lo consiguen perciben cambios fantásticos en su vida: duermen mejor, están más comunicativos y alegres, tienen más tiempo para relacionarse con las personas de su círculo, bien sea familia o amigos, y perciben que el tiempo se alarga y lo pueden dedicar a realizar actividades que habían dejado de practicar como leer un buen libro, pasear, practicar un deporte o simplemente escuchar una buena música.


Aprovechemos este tiempo de confinamiento para ayunar y limpiar el cuerpo y la mente de deshechos nocivos que perjudican nuestra salud. Tras esta práctica voluntaria se percibe que la claridad mental y la agilidad corporal serán las que dirijan nuestra  nueva vida.

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