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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

HOMENAJE A MI AMIGO JOSÉ ANTONIO JAVIER FERNÁNDEZ.

 

  
José Antonio Javier Fernández

Mi amigo Pepe hoy estaría celebrando su  77 cumpleaños en La Pesga, su pueblo querido, quizá con sus adoradas hijas y jugueteando con sus dos nietas, pero se fue sin hacer ruido, sigilosamente.

Pepe tenía una pasión que era la poesía. esa poesía sentida, la que brota del corazón y de las cosas sencillas, como él era.
La familia y amigos hoy podemos releer  una pequeña muestra y  yo quiero compartir con nuestros lectores alguno de ellos como homenaje a nuestra bonita amistad.



NATURALEZA.

El pájaro vuela,

el barco navega,

el sol es una gran linterna,

la luna sueña,

las estrellas son luciérnagas,

el río se pasea,

el mar caracolea,

en la montaña nieva.

Y tú hermano ,¿amas?

De lo contrario marcha de esta tierra.




QUIERO

Quiero sembrar mi tierra 

de olivos y parraleras.


Quiero sembrar mi tierra,

de trigo y de cebada.


Quiero abonar mi tierra,

con mi sudor y mis lágrimas,

y ofrecerte la cosecha,

a tí, amor, mi compañera.


A MIS HIJAS.

Si algo en el mundo quiero,

aunque esté desesperado,

son dos flores naturales

que crecen en mi pradera.

Mar, moreneta,

mi alma por dentro resuena

y se me hinchan las velas

al sentiros cerca,

muy cerca.



COMPAÑERO.


Compañero,

no quiero que te sientas solo

dame tu hombro,

yo te doy mi mano.

El camino es largo,

la noche acecha.

Tú y yo, yo y tú

estaremos juntos para ver el alba.



 

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