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REGALO DE REYES

  Cada noche 5 de enero, niños y mayores esperamos la llegada de SUS MAJESTADES LOS REYES MAGOS.   Recuerdo con nostalgia los años de mi infancia cuando creía en la magia y la llegada nocturna de Los Reyes. ¡Hasta creía oir sus pasos dejando los regalos en los zapatos que depositaban, junto a los de mis hermanos, en el balcón. La alegría al despertar el 6 de enero y el alboroto al descubrir los regalos era inmensa. Esa gran ilusión la supe transmitir a nuestro hijo año tras año. Hoy no habrá juguetes en la ventana, pero sí regalos importantes. Con el tiempo te vas dando cuenta que no es casualidad que esta fiesta religiosa de tradición cristiana, sea a comienzos del año.  Los mejores regalos para comenzar el año son: Gozar de salud, del amor de las personas a las que queremos: familia, amigos, vecinos... Y contar con un espacio de PAZ en el que reine la tranquilidad de tener un hogar, comida en el plato,  un trabajo y deseos de ayudar a las personas q...

HOMEMAJE A JULIÁN FRAILE POR SU HIJA MAGDALENA.

 

A LA MUERTE DE MI PADRE (16-9-1995)

Todo se te acabó en esta vida, en la que tanto luchaste y tanto sudor dejaste.

Con penurias y miserias y al abrigo de tus padres, pasaste una corta infancia y fuiste

precoz adulto, pues la vida te obligaba en aquellas circunstancias.

Sin medios y sin recursos, formaste una familia humilde, pero muy rica en

afectos y cariños fraternales, pues la esposa que elegiste lo supo dar a raudales.

Según fuiste madurando y saliéndote las canas, la vida te recompensó, con lo

que te negó en tu infancia. ¿Cómo te duró tan poco, eso que tú anhelabas?

Perdiste a tu ser querido, (esposa) cuando más feliz estabas y por si esto fuera

poco, eras preso de una grave enfermedad que te acechaba.

A pesar de tu tristeza, fuiste muy valiente ¡PADRE!, a la enfermedad hiciste

pecho para seguir adelante, luchando y luchando fuerte con tu ánimo constante, para

poder ignorar el mal que tenías delante.

Aunque tú le hicieras frente para poder ocultarlo, cuantas veces no podías y en

tu rostro demacrado, la vida te iba anunciando, que tu fin ya está llegando.

Fue una fatídica tarde a finales de verano, tu cuerpo ardía de dolor tú lo

premeditaste, que eso era el final del terrible desenlace.

Dijiste adiós a tus nietos y la habitación dejaste, con la fiebre de la muerte al

hospital te marchaste. Las horas de tu agonía fueron inolvidables, queriéndote alargar

la vida, pero ésta ya se iba a reunirse con mi madre.

Alrededor de tu lecho, todas tus hijas y yernos, te dimos el último adiós y el

último beso. Te quiero y no te olvidaré PADRE.



Magdalena.F.

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