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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

REPÚBLICA POR A COLUMNA

 



REPÚBLICA

Tengo el alma

tricolor

y la cintura ceñida

de Justicia. 

Ahogando

las voces

prendida, 

buscando voy

¡¡¡la libertad!!! 

¿Cuando

volverá 

el tiempo

perdido? 

En los campos enterrado

el silencio 

gritado

callado

vuelve

ahora, 

a ser trigo. 

Semilla 

en dignidad 

amparada

verdeará, 

en mil colores

teñida. 

Rojo, 

Amarillo

y morado

ondean 

en el horizonte, 

nuevos y jóvenes 

brazos. 


A. COLUMNA







REPUBLICANO


Llamadme republicano

Llamadme

Llamadme entre los bosques y los claros 

Llamadme republicano

Llamadme 


Con la voz de la zarza

Que por fin atenaza al amo

Con la temible acción del agua

Sobre mi rostro ahogado 


Llamadme republicano


Llamadme entre clarines y trompetas

Llamadme entre los alisos de mi osario

Que mi corazón de niño

Estallará en todas las manos

Porque mi intención es franca

Desde todos los tiempos de mis actos 


Llamadme republicano

Por aquellas que murieron y mataron

Entre estertores heroicos

Y dolores inhumanos 

Llena su mirada de amor

Por igualar al noble y al esclavo 

Por la mujer que lucha

Entre quejidos y harapos 

Por hacer de toda causa la suya

Por hacer que se escuche su canto


Llamadme 

Llamadme republicano


Por los que en los bajeles del trigo

Su osadía rebelde apagaron

Por los que perdieron las batallas 

Pero el respeto ganaron

Por la libertad conquista 

Y por la que nos arrebataron 


Por la tierra y el mineral

Y la educación y la ausencia de pecado

En reclamar lo que es tuyo

Porque con tus manos fue plantado


Por todo el avance 

De esos penosos años

El reparto de la tierra

Las mujeres en sufragio

El valor de las ideas

El alcance de tus actos


Llamadme 

Llamadme republicano


Que está queriendo la mañana 

Que ya está sombreando el árbol 

Que está la mar soñando 

Con despertarse de morado


Llamadme sin dudas

Mujeres del mañana 

Niños sin candados

Sollozantes sirenas

Almas como torreones de acanto 

Llamadme con orgullo 

Llamadme republicano

Y cuando muera

Si muere este humilde bardo 

Que muera con la tricolor 

Desde mi cuerpo ondeando 

Con la razón y la justicia 

Y con ritmo republicano.


José Antonio Martín Acosta

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