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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

CARTA DE DESPEDIDA DE UNA HIJA, MAGDALENA FRAILE, A SU MADRE.



 A LA MUERTE DE MI MADRE (8-9-1988)

Hay que dura es esta vida, que a mi madre se llevó,

cuando ella aún podía, disfrutar con ilusión.

Se nos han roto los lazos que muy fuerte nos unió,

pero no te apures madre que en mi mente está tu voz,

esa voz que me llamaba para darme lo mejor,

miles y miles consejos, cargados de mucho amor.

Malogrado fue aquel día, en que todo se acabó,

Tú te fuiste a la otra vida, pienso que mucho mejor,

no obstante esta ausencia tuya, ha imprimado en mi alma el dolor.

Por eso en mi mente estás, tu recuerdo aún perdura,

pero ya no puedo a nadie ,contarle mis amarguras.

Tú las cosas callabas, siempre entrabas salidas,

me sacabas de la duda ,con tu respuesta sencilla.

¿Quieres madre desde el Cielo, seguir siendo tú mi amiga?

Yo en ti espíritu confío, siga prestándome ayuda.


Magdalena. F




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