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EL COLOR DE ADÁN. POR J.M.C.

 



EL COLOR DE ADAN

Esta reflexión trata de las convenciones, entendidas, según una de las acepciones del diccionario de la real academia de lengua como: norma o práctica admitida tácitamente, que responde a precedentes o a la costumbre;  o lo que es lo mismo, de una especie de prejuicio  colectivo. 

En dicho orden, Eduardo Galeano, escritor uruguayo ya fallecido, del que hace poco vi una conferencia en youtube donde entre otras cosas decía que al contemplar las pinturas de las cuevas de Altamira e imaginar la rudeza de los hombres de aquella época, no le cabía la menor duda de su autoría por las mujeres; explicaba que había sido un inconformista desde niño, y para corroborarlo refirió que solía preguntarles a sus padres por el hecho de qué Adán no fuese negro. Al comentárselo, mi esposa me dijo que siendo niña, le hizo la misma preguntó a un sacerdote, respondiéndole este que era blanco porque las cosas son como son; y a otro a quien también le preguntó, que no sabía la razón. 

Sin embargo parece que nadie ha caído en la cuenta de las palabras del Génesis 2:7: Entonces Jehová Dios formó al hombre del “polvo de la tierra”, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Si atendemos al relato bíblico, si algún color tenía Adán era el de la tierra; o sea uno parecido al de los pieles rojas.


JMC

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