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AYUDAS SOCIALES

  Vivimos en una sociedad llena de carencias y dificultades y las administraciones  intentan paliarlas, aunque no siempre llegan a las personas que realmente las necesitan. Los trámites burocráticos son verdaderas pesadillas. Te solicitan mil y un requisito para poder obtener una ayuda y en muchos casos se quedan sin otorgar ante el desánimo de los solicitantes. Por otro lado hay un grupo de personas que se las saben todas, se informan a través de sus círculos sociales de como obtener ayudas de:  Alquiler, suministro de luz,  alimentos, comidas preparadas, medicamentos, ropa, enseres personales y una y mil cosas más. Existen personas que cuando se enteran de las necesidades se vuelcan en solucionarlas aportando su dinero y su tiempo y en algunos casos hasta pidiéndole favores a amigos para entre todos  solucionar sus carencias. Sería más o menos lo que yo llamo REGALAR PECES, pero esa no es la solución porque observas como se acostumbran a recibir esta ayud...

INSOPORTABLE POR J.M.C.


 INSOPORTABLE

La monotonía del antes y el después del pensamiento de vivir. La proyección de eso en ti: la distancia entre tú y ti mismo,  entre tú y los demás. La del creer ir por delante de la vida al pensarla, que es la necesidad de ir por delante de la muerte engañándome.

La de un pobre a valer (mendigo) -así los llaman los portugueses y también yo porque hay conceptos que se ajustan más a unos idiomas que a otros- que me sonríe, que es pedirme. La de su necesidad que no le permite pensar ni tener tiempo, solo ahora. La de su amabilidad, la de su espontaneidad, que no sé lo que son, a no ser mi incapacidad para sentirlo. La de sonreírle desde un distancia que no tiene que ver con la distancia de afuera, sino con la distancia de adentro, que es mayor porque solo me pertenece a mí, que es a quien realmente me sonrío. La conciencia de haberle quitado algo, no su vida que es él, sino lo que yo me quedé con mi buen vivir, lo que nos hemos quedado todos de él que es su posibilidad de pensar. 

La de engañarme, la de engañarnos, engañando primero a los ellos que él representa, a él mismo,  quitándole su posibilidad de engañarse, de olvidarse, su tiempo, para dejarlo al alejarme con su vivir o con su morirse, o tal vez con su no darse cuenta. 

La de quedarme con su tristeza, con el recuerdo de su tristeza. Hasta eso me quedo, hasta eso le quito, le quitamos. La de darse cuenta del vivir que es darse cuenta del morirse. La  conciencia de eternidad que es la conciencia de la muerte, lo único eterno porque continuará aún después de la vida, a partir de la última vida, como su esperanza o como su nada.   JMC 

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