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VISITA A LAS EDADES DEL HOMBRE

 

EMILIANO JIMÉNEZ NOS HA DEJADO DESOLADOS.

 


A Emiliano Jiménez Fuentes.


Querido amigo: 

Hoy te has marchado de este mundo, pero no de mi corazón. Siempre quedará una luz especial que iluminará mi vida. Recordaré nuestras charlas cargadas de humor y risas, con la alegría de una de las personas más positivas que he conocido.

 Has sido profesor de miles de alumnos  de La Universidad de Salamanca y de cientos de niños y adultos a los que enseñaste con orgullo tu SALA DE LAS TORTUGAS. Sin  duda será tu gran legado para la comunidad científica y la ciudad de Salamanca, pero yo me quedo con las enseñanzas que me transmitiste como hombre sabio, humano, generoso y siempre dispuesto a ofrecer lo mejor de tí.

Me enseñaste, con tu ejemplo, a vivir intensamente y a querer con pasión a los seres queridos; adorabas a Pili, tu querida esposa y  a tus hijos de los que siempre hablabas con pasión y orgullo.

Querido amigo hoy no quiero una despedida porque mientras estés en mis pensamientos, vivirás para siempre.

Que el cielo te reciba con el mismo amor de las personas que te queremos y que somos muchas.

Descansa en paz

Natividad Cabezas

PRÓLOGO  DEL LIBRO: EL PERFUME DE UNA FLOR MARCHITADA.

 

Mi gran amiga, Natividad Cabezas, me ha pedido que le prologue su libro. Para mí es un honor dedicar unas letras a tan notable maestra, psicopedagoga y escritora.

          Ella sabe de mi unión con mi esposa y me ha sugerido que escriba en relación con la enfermedad que padece: el ALZHÉIMER, la pandemia del siglo XXI, el OLVIDO SIN DOLOR. Yo, que sufro el DOLOR SIN OLVIDO.

          Aquí tenéis lo que, llorando, me ha salido del alma.

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MI BESO

          Va a llegar el Año Nuevo.

          Durante muchos, muchísimos, al oírse las campanadas, era para ti mi primer beso, y para mí era el tuyo.

          ¡Cincuenta veces lo hicimos!

          ¡Bueno, no! ¡Porque en los últimos tiempos, tu enfermedad, el alzhéimer, me lo robó!

          ¡Pero a ti, no! ¡Mantuve mi primer beso para ti, ahora en tu frente dormida!

          Pero este año, ¡ay!, ¡ya no vives en tu hogar! ¡Ya no calientas tu cama!

          Mi beso... ¿te llegará? ¿O se lo llevará el viento?

          ¡Se lo daré a nuestra almohada, húmeda con mi llanto!

          ¿Besará tu frente un ángel, mensajero de mi amor?

          Así lo quiero creer. Porque sin esperanza, sin fe, sin AMOR, ¡para qué sirve vivir!

Emiliano Jiménez

(diciembre 2016)







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