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¡QUIERO LAS FLORES EN VIDA!

En estos días el que más y el que menos tiene a alguna persona querida que falleció y que para recordarla y honrarla le lleva flores al cementerio. Desde mi más profundo respeto a todas esas personas, yo prefiero regalarlas en vida. Muchas veces le repito a mi hijo que en mi funeral no quiero ni una flor. Cada vez que acudo al tanatorio y veo tantas coronas con dedicatorias, con mensajes cargados de emoción y agradecimiento, me pregunto si serán sinceros, o es puro acto social y apariencia . Ciertamente muchos mensajes salen del corazón, pero otros dejan mucho para reflexionar. Seguramente todos conocemos casos d e familias que no se hablan en vida y cuando un familiar fallece, todo parece perfecto, como una excelente interpretación teatral que tiene que representarse para el público, y cuando el funeral termina, se vuelve a la realidad, a las discusiones. Sí, a mi me gustan l as flores en vida . Tengo mi jardín lleno de rosas qu...

¡ALERTA, NOS QUEDAMOS SIN NIÑOS!

 



EL DESCENSO DE LA NATALIDAD Y SUS CONSECUENCIAS


De todos es conocido el problema del descenso de la natalidad en nuestro país. La pirámide de población se está invirtiendo, nacen pocos niños y la población mayor aumenta.


Los centros escolares están sufriendo una gran disminución en el número de alumnos y esta trae como consecuencia el cierre de algunos de ellos. En las zonas rurales el problema comenzó ya hace algún tiempo y algunos pueblos han intentado la repoblación intentando atraer a jóvenes con hijos para que las escuelas no se cierren. Los ayuntamientos les ofrecen algunas ventajas como acceso a una vivienda o incluso puestos de trabajos, pero no da el resultado que todos esperamos. 


La cruda realidad es que nos quedamos sin población infantil, en los pueblos y en las ciudades. Las familias actuales tienen los hijos a edades más tardías porque la situación laboral no ofrece una estabilidad familiar para poder criar a los hijos dignamente.


Creo que es hora que entre todos hagamos una reflexión y propongamos medidas de actuación para poner fin a este gran problema social que repercute en toda la sociedad. Si no hay niños que realicen un relevo generacional, si los jóvenes no acceden a un puesto de trabajo para poder mantenerse, tienen que emigrar a otros países. Estos sí les ofrecen lo que necesitan para salir adelante y realizarse como profesionales y así poder estabilizar su vida y constituir una familia. 


Nuestras ciudades se llenarán en pocos años de ancianos que cada día tienen la esperanza de vida más larga, pero no habrá población para cubrir sus necesidades asistenciales y mucho menos para garantizar un sistema de pensiones digno.


Es hora de que valoremos y exijamos a las administraciones soluciones para nuestros jóvenes, quizá unos de los más preparados de Europa.


 Necesitan programas laborales de inmediato para que encuentren en nuestro país las oportunidades y salidas profesionales.


Tenemos que reivindicar que la conciliación familiar y laboral sea una realidad y no quede en papel mojado. 


Se necesitan ayudas verdaderas  y atractivas para que las familias se animen a  aumentar el número de hijos y se valore la maternidad en todos los ámbitos, pero sobre todo en el empresarial. Que las mujeres que quieren ser madres tengan las mismas oportunidades que el resto.


Desde estas líneas animo a las familias ,que desde la reflexión unan esfuerzos para luchar y lograr los cambios que nuestra sociedad necesita para tener familias más numerosas y con calidad de vida.


Si otros países europeos lo han logrado nosotros también.

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