Ir al contenido principal

Destacados

SONRISAS A LA CARA Y PUÑALADAS A LA ESPALDA

  Seguramente lo que voy a relatar  a continuación le ha sucedido a muchas personas. En el camino de la vida nos encontramos con individuos, casi siempre del círculo más cercano, que te alaban con frases como: " Tú vales mucho, qué bien haces las cosas, qué inteligente, me encanta estar entre tus amigos.....bla, bla, bla..." Ese tipo de personas siempre están en encefalograma plano, no se alteran, utilizan palabras cariñosas y te quieren hacer creer que lo dicen de corazón. Mientras, al otro lado, la persona que recibe esos piropos, si es medianamente observadora, se da cuenta que es fachada revestida de mentiras, envidia y falsedad. Un buen día descubres que guardan un puñal muy afilado y que a la vuelta de la esquina te lo han clavado produciéndote una herida, que ni el mejor cirujano puede coser. Esa herida te llega hasta el corazón y te causa la muerte. Ya nunca más serás la misma y la persona que te clavó el puñal se enterará porque la frialdad, la indiferencia y la di...

ESTE RESTAURANTE NO ES EL PATIO DEL COLEGIO.




Hace pocos días un amigo  me pidió que escribiera sobre este tema: El comportamiento de los niños en los restaurantes.


Muchos padres salen a comer a restaurantes con sus hijos y en ocasiones se reúnen con otros amigos que a su vez llevan a sus hijos.


La verdad que es muy bonito cultivar la amistad y disfrutar de ella. Las reuniones de amigos ayudan a perder el estrés, a compartir los problemas a buscar soluciones entre todos, todo esto está fenomenal. 


Si observas a estos grupos en los restaurantes te das cuenta que la mayoría son muy felices y se olvidan, entre platos, vinos, cervezas y chupitos de que llevaron un puñado de niños que en cuanto terminan el filete con patatas fritas y se comen el helado, se apoderan del espacio del comedor como si se tratara del patio del colegio. Corren, gritan juegan al pilla pilla entre las mesas, se tiran al suelo con el peligro de que el camarero tropiece y derrame  la comida encima del niñito, que inmediatamente va corriendo a llorarle a sus papás. Con un poco de suerte ese camarero no recibirá una bronca, pero en la mayoría de los casos, sí.


¿Qué está sucediendo en nuestras familias?


¿Ya no se enseñan modales de comportamiento?


Algunos padres se creen que porque paguen una generosa factura por esa comida de grupo, tienen adquirido el derecho de guardería y si sus hijos molestan al resto de comensales, que se aguanten.


Me niego rotundamente a estar en un restaurante donde no puedes comer con tranquilidad. 


Recomiendo a esos padres que elijan locales que ofrecen servicios de parque infantil en el exterior y sobre todo que enseñen a sus hijos unas normas mínimas de comportamiento ante la mesa y respeto hacia los demás.


Entradas populares