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¡QUIERO LAS FLORES EN VIDA!

En estos días el que más y el que menos tiene a alguna persona querida que falleció y que para recordarla y honrarla le lleva flores al cementerio. Desde mi más profundo respeto a todas esas personas, yo prefiero regalarlas en vida. Muchas veces le repito a mi hijo que en mi funeral no quiero ni una flor. Cada vez que acudo al tanatorio y veo tantas coronas con dedicatorias, con mensajes cargados de emoción y agradecimiento, me pregunto si serán sinceros, o es puro acto social y apariencia . Ciertamente muchos mensajes salen del corazón, pero otros dejan mucho para reflexionar. Seguramente todos conocemos casos d e familias que no se hablan en vida y cuando un familiar fallece, todo parece perfecto, como una excelente interpretación teatral que tiene que representarse para el público, y cuando el funeral termina, se vuelve a la realidad, a las discusiones. Sí, a mi me gustan l as flores en vida . Tengo mi jardín lleno de rosas qu...

PSICOLOGÍA DETRÁS DE LA BARRA DE UN BAR

 

Me he encontrado con una psicóloga detrás de la barra de un bar, sin el título otorgado por la universidad, pero concedido por la universidad de la vida y la experiencia.

Ana Arroyo, es una camarera que atiende a los clientes con una sonrisa permanente, una palabra agradable y con una empatía hermosa. 

Seguramente, como cualquier persona, tendrá días buenos y no tan buenos, pero sabe dejar sus penalidades al cerrar la puerta de su casa.

La he observado y su capacidad de escucha es tan grande, que muchos psicólogos podrían aprender de ella.

Hace sentir a cada cliente como una persona especial, sin hacer distinciones.

Llego a la conclusión de que Ana es una psicóloga de categoría.

Trabajar de cara al público  no es fácil en cualquier profesión, pero a un bar acuden personas  por diferentes motivos: a celebrar con amigos, a pasar un buen rato y también a descargar sus penas y tristezas, por eso cuando te encuentras a una camarera o camarero que te mira a la cara y  es capaz de descubrir que tu estado de ánimo  no es el mejor y logra que te abras, sueltes tu preocupación, para poder salir del establecimiento con otra actitud más positiva, es digno de admirar.

Desde estas líneas agradezco a todas las personas que como Ana, saben atender a los clientes como seres únicos, olvidando sus problemas o aparcándolos hasta que regresan a sus casas.

El lado obscuro de estas condiciones laborales es que estas trabajadoras generan envidias  en su entorno y sobre todo con compañeros que suelen estar amargados, pero quiero animarlas para que no cambien porque los clientes necesitamos personas como ellas.

En el firmamento hay espacio para que todas las estrellas brillen, no hay que apagar a nadie para brillar más.




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