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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

OTRA NAVIDAD CON EL CORAZÓN DIVIDIDO.


MARIEL FELIZ HERNÁNDEZ



El testimonio de esta belleza Dominicana, podría ser el de cientos de personas que un día decidieron venir a nuestro pais con la esperanza de una vida mejor.

Mariel lleva venticienco años en nuestra tierra. Primero emigró a Alemania, con apenas catorce años, para continuar trabajando en Madrid de donde vino a Salamanca por unos días y se quedó. Se siente enamorada de esta ciudad.

Esta mujer demuestra una fortaleza muy grande. Tiene dos hijos en su isla, al cargo de familiares y en estas fechas le gustaría poder tener tiempo y dinero para pasar las Navidades a su lado. 

Aunque su carácter abierto y cordial dirían de ella que es la mujer más feliz del mundo, en ocasiones le sirven de coraza para no manifestar al exterior las frustraciones  que siente por las injusticias laborales, que ella y tantas trabajadoras dedicadas al servicio doméstico, padecen.

Manifiesta que nunca le ha faltado trabajo, pero el día a día tiene que soportar las injusticias porque nunca se reconocen sus derechos como trabajadora doméstica; no tiene pagas extraordinarias, el sueldo a penas le alcanza para llegar a final de mes y no cotiza para una jubilación.

Mariel pone voz a otras mujeres que vienen con toda la ilusión y esperanza de poder volver un día a su país y gozar de una vida mejor junto a sus hijos.

La cena de Noche  Buena es una mezcla de cóctel de nostalgias, de recuerdos, olores, sabores de productos de su tierra y sones de una música, que disfruta al lado de sus compatriotas, que aquí son su familia.

Desde quitalamordaza.com deseamos a Mariel, su marido y todas las personas que comparten una situación parecida, que recuerden que los amigos son la familia que la vida nos ofrece para soportar la pena y la tristeza de no compartir otra Navidad con los que añoran.

A nuestros lectores les pedimos una pizca de tolerancia hacia las personas que como Mariel, un día decidieron hacer las maletas por vivir una vida más digna.

¡FELIZ NAVIDAD!

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