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EL COMPRADOR DE SONRISAS.

  EL COMPRADOR DE SONRISAS Gustavo Sampaio da Conceiçao era un niño que en apariencia lo tenía todo empezando por lo más importante: unos padres que lo querían y que además eran de buena familia. Dicho esto en el sentido de su capacidad económica, porque de buena familia son todos los padres.   Pero como todo tiene su parte negativa, quizás por ser hijo único y considerarlo sus padres el blasón familiar, llevó una niñez dura, de mucho sacrificio y poco juego, lo cual se debía al deseo de su madre de dar lustre al apellido Sampaio, poseedor de tierras y propiedades, pero según algún pescoço esticado (cuello estirado) pobre en la sangre al descender sus ancestros de tupí antropófaga aunque fuera princesa, y de portugués   conquistador medio noble, para más señas; y la de su muy católico padre, hijo primero de familia aristocrática, rica en alcurnia y pobre en hallares; la de proveer de caudales a un apellido que no había sabido cambiar la grandeza de Portugal por la inmensidad da terra

CERRASTE MI PUERTA, PERO SALTÉ AL VACIO POR LA VENTANA.



Hay momentos en la vida de una persona  en que las circunstancias te llevan a tocar fondo, en los que sientes que te dan un portazo y te cierran la puerta. Te quedas encerrado o liberado, depende como se afronte. Te puedes quedar en el pasillo y sentir la obscuridad, o por el contrario buscas una ventana abierta y te lanzas al vacío. Depende de lo alto que estés, la caída puede ser más o menos grave. Lo importante es sentir que las heridas las cura el tiempo y la actitud positiva.

Hoy doy las gracias a esas personas que cerraron la puerta delante de mis narices y quitaron la llave para que no pudiera salir de la obscuridad. Se les olvidó cerrar la ventana, que quedó abierta al mundo de las posibilidades y de los bellos paisajes.

Pierde quien no es capaz de levantarse, quien no encuentra otros caminos para llegar a la meta. Pierde quien se regocija en el dolor y no lo convierte en esperanza.Pierde quien escucha discursos derrotistas, cargados de mentiras. Por eso desde quitalamordaza.com, hoy agradezco a esas personas inseguras y sin valores de lealtad, que se queden con la puerta cerrada, pero que no olviden que, puede, quien quiere.

A nuestros lectores les invito a buscar siempre las ventanas abiertas por la que entran aires renovados, que sanan las mentes y los cuerpos, que se asomen a otras vistas y descubrirán las grandezas de la vida.






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