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DE DIOS, DEL HOMBRE, DE LAS MÁQUINAS

  DE DIOS, DEL HOMBRE, DE LA MAQUINAS Al caer en la cuenta de que las maquinas son capaces de realizar acciones que nosotros no somos capaces de llevar a cabo, lo cual pondría   en evidencia que lo creado puede superar a su creador, recordé el pasaje del Génesis sobre la Torre de Babel, -para mi recurrente al tratarse del primer tratado de psicología que se conoce-, donde se hace referencia simbólica a la creación de los idiomas: Cuando viajaron de oriente h allaron un valle donde se encontraban restos de la sabiduría de los antiguos que permanecía allí de los hijos del Diluvio, y a través de ella intentaron realizar actos en contra de lo Alto, y pronunciaban con sus bocas todo tipo de hechicerías y juramentos malignos e hicieron su obra. Y he aquí que son un pueblo con un mismo idioma y una misma voluntad, y nada los retraerá de lo que tengan pensado hacer. Descendamos entonces y confundamos sus lenguas, y así no compartirán la misma voluntad y no podrán prevalecer sobre lo alto. Este

El Jabón: Aprovechamiento de Residuos de Aceites Vegetales


Una opción que la mayoría de la gente conoce y muy útil para el aprovechamiento, mediante la valorización, de los residuos de aceites y grasas que nos sobran en la cocina: fabricación de jabón.

Un proceso químico, no muy complejo, que nos permite transformar de manera sencilla un residuo, que si lo vertemos al alcantarillado, produce un gran problema de contaminación, además de causar graves problemas en las depuradoras.

No tires el aceite usado por el desagüe

La saponificación, que así se llama la reacción química, permite elaborar jabón y obtener el consecuente ahorro en productos para el lavado de la vajilla y el aseo personal.

Sosa (NaOH) y agua (aproximadamente 30% y 70% en peso, respectivamente) y una cantidad de aceite que depende de índice de saponificación del tipo que utilicemos.

Pero si esto parece complicado, os dejamos el enlace de una página donde podemos obtener las proporciones exactas  e información sobre la fabricación.

Obtén las proporciones de mezcla

Disolvemos la sosa en el agua, dejamos enfriar y empezamos a verter el aceite agitando con cualquier instrumento (Utiliza guantes, mascarilla y gafas de protección, así como ropa vieja que no te importe que se dañe si salpicara. Ten cuidado con los vapores que se desprenden al mezclar la sosa con el agua. Trabaja en un lugar ventilado) Cuando hayamos vertido todo el aceite a utilizar, debemos seguir agitando hasta conseguir una consistencia que nos deje surcos. También podemos utilizar una batidora de mano que es mucho más rápido y nos lleva menos tiempo de fabricación. Lo vertemos en los moldes para que endurezca y al día siguiente lo podemos desmoldar y cortar fácilmente. Finalmente, aunque podemos utilizarlo así, es conveniente dejarlo secar un par de semanas para que el agua sobrante se elimine y tenga una consistencia más dura. 

Realizado con la colaboración de:




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