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23 de abril, DÍA DEL LIBRO.

Lola Parra Bernardo Rabasss Nazia Berani Andrés Barriales Dori Sánchez Charo Menéndez Ángel Jesús Dominguez El primero se lo tengo para una sobrina que se va independizando de los padres al irse a estudiar a otra ciudad y el segundo ha sido mi última compra para esta semana pasada. Me faltan de leer los últimos capítulos, pero me ha ayudado a entender la novela y posterior película "Patria", en lo relativo al perdón como salud tanto para el que perdona como para el que ofende. María José Recio. Manoli González Matilde Chaves Carmen Camarasa Tomás Santana Isabel Sosa Ofer Pérez  Miguel González Raquel López Puri Fraile Feli Pérez Carmen Fernández Mari Cruz Sierra Irene Burgueño Marisa Álvarez Eladio Saez Romina Florencia Domi Gómez Emiliano Alonso Cristina Martin Mercedes García Libro de relatos muy fluido y que provocan muchas y diversas emociones  María Ángeles Vázquez Novela de la serie de Eladio Monroy.  Ambientadas en Las Palmas de Gran Canaria. Eladio recibe el encar...

TU CARA ME GRITÓ TU DOLOR



 Hace más o menos dos meses que nos encontramos por primera vez , pero después de media hora de conversación, sentí que te conocía de toda la vida. Los temas fluyeron porque nos une la profesión y los valores sociales. A partir de ese momento la comunicación ha sido por teléfono, mensajes de whatsApp 
y Facebook.

Hace una semana nos volvimos a encontrar, esta vez más relajadas y compartiendo mesa y conversación con nuestras parejas, pero yo miraba tu cara  y aunque no decías nada, yo sentía que un dolor estaba recorriendo tu cuerpo.  Por momentos recordé esa fría sensación que en tantas ocasiones se apodera del mío y aunque quieres disimular, no puedes. Observé tu cara desencajada y me pareció que habías envejecido diez años. Un fuerte deseo por ayudarte me impulsó a ofrecerte un remedio natural para que te aliviara el dolor, pero en realidad este es el fruto de tanta carga, tantas preocupaciones,  tantas responsabilidades, tanto sentimiento de culpa y la impotencia por no poder gritar a los cuatro vientos todo lo que llevas dentro.

Querida amiga, sé como te sientes y me he visto reflejada en tí. ¡Cómo te comprendo aún sin decirme nada!

Me gustaría poder ayudarte más,  pero eres tú la que tiene que levantar el ancla y soltar amarras. Deja que la marea de tu vida diaria te haga navegar por mares desconocidos y encuentres un puerto o una playa donde puedas por fin descansar.


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