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¡QUIERO LAS FLORES EN VIDA!

En estos días el que más y el que menos tiene a alguna persona querida que falleció y que para recordarla y honrarla le lleva flores al cementerio. Desde mi más profundo respeto a todas esas personas, yo prefiero regalarlas en vida. Muchas veces le repito a mi hijo que en mi funeral no quiero ni una flor. Cada vez que acudo al tanatorio y veo tantas coronas con dedicatorias, con mensajes cargados de emoción y agradecimiento, me pregunto si serán sinceros, o es puro acto social y apariencia . Ciertamente muchos mensajes salen del corazón, pero otros dejan mucho para reflexionar. Seguramente todos conocemos casos d e familias que no se hablan en vida y cuando un familiar fallece, todo parece perfecto, como una excelente interpretación teatral que tiene que representarse para el público, y cuando el funeral termina, se vuelve a la realidad, a las discusiones. Sí, a mi me gustan l as flores en vida . Tengo mi jardín lleno de rosas qu...

Más chuletas en el plato y menos "chuleta" en el plató

 


Seguramente te pasará como a mí que estoy harta de tanta información de granjas. Los políticos se pasean de plató en plató, de emisora en emisora, apareciendo en todos los medios de comunicación audiovisual, escritos y redes sociales. 

Nos están tomando por ignorantes, todos sabemos que estas noticias son una fachada para tapar los verdaderos problemas que nos preocupan.

Que le digan a los jóvenes que no encuentran trabajo o que tienen que compartir piso porque el sueldo no les alcanza, que le cuenten, a los que acuden a las colas del hambre para que les den los alimentos básicos porque necesitan alimentar a sus familias, lo que es una chuleta en el plato, tal vez hace mucho tiempo que no la comen.

Señores políticos de un lado y de otro, si quieren apoyar a los ganaderos y agricultores, cuelguen sus trajes de marca y colóquense por un día las botas y monos de trabajo y sustituyan a un pastor, a un granjero, o a un agricultor, simplemente una jornada completa de sol a sol para que ese hombre de campo se pueda dedicar a relajarse.

Les quiero recordar que las palabras conmueven, pero el ejemplo arrastra.

¡Basta ya de utilizarnos y enfrentarnos para ocultar los verdaderos problemas de este país: la precariedad laboral; la falta de empleo y sueldos míseros que no dan para comprar chuletas, es que no se pueden ni comprar lentejas!, sin olvidar algunas de las corruptelas a las que nos tienen acostumbrados.

A nuestros lectores les recuerdo que dejemos de alimentar estos debates de ganaderías extensivas e intensivas, porque el verdadero problema está en que, con estas argucias, pretenden distraernos y ocupar nuestras mentes para que no seamos personas críticas y con criterios propios. 

No dejemos que nos conviertan en rebaños, que con silbidos nos llevan por donde quieren, seamos libres para decidir con verdadera libertad.

Nati Cabezas



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