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HERIDAS SIN CICATRIZAR

  Son muchas las familias que cuando los hijos se quedan huérfanos, sienten la pena de la pérdida de los padres , pero también la ausencia de los valores que ellos  les inculcaron Desde estas líneas hago una llamada a la vuelta a la concordia. Los hijos tienen que ser transmisores de unidad y no de rivalidad. Los padres desearían, que por encima de todos los bienes materiales que les pudieran dejar en herencia, recordaran el esfuerzo, la ilusión y los sinsabores que tuvieron que pasar para que las siguientes generaciones disfrutaran una vida más cómoda y fácil. Honrar a los padres  fallecidos es el mejor ejemplo que se les puede  enseñar a los hijos . Los bienes materiales, son eso, materiales y fugaces, pero los valores como: la gratitud, el respeto, la solidaridad, la honestidad y la unidad son el bálsamo que se necesita para ayudar a cicatrizar las heridas que se producen cuando por encima del amor se instalan: el odio, el rencor y la envidia entre los her...

Más chuletas en el plato y menos "chuleta" en el plató

 


Seguramente te pasará como a mí que estoy harta de tanta información de granjas. Los políticos se pasean de plató en plató, de emisora en emisora, apareciendo en todos los medios de comunicación audiovisual, escritos y redes sociales. 

Nos están tomando por ignorantes, todos sabemos que estas noticias son una fachada para tapar los verdaderos problemas que nos preocupan.

Que le digan a los jóvenes que no encuentran trabajo o que tienen que compartir piso porque el sueldo no les alcanza, que le cuenten, a los que acuden a las colas del hambre para que les den los alimentos básicos porque necesitan alimentar a sus familias, lo que es una chuleta en el plato, tal vez hace mucho tiempo que no la comen.

Señores políticos de un lado y de otro, si quieren apoyar a los ganaderos y agricultores, cuelguen sus trajes de marca y colóquense por un día las botas y monos de trabajo y sustituyan a un pastor, a un granjero, o a un agricultor, simplemente una jornada completa de sol a sol para que ese hombre de campo se pueda dedicar a relajarse.

Les quiero recordar que las palabras conmueven, pero el ejemplo arrastra.

¡Basta ya de utilizarnos y enfrentarnos para ocultar los verdaderos problemas de este país: la precariedad laboral; la falta de empleo y sueldos míseros que no dan para comprar chuletas, es que no se pueden ni comprar lentejas!, sin olvidar algunas de las corruptelas a las que nos tienen acostumbrados.

A nuestros lectores les recuerdo que dejemos de alimentar estos debates de ganaderías extensivas e intensivas, porque el verdadero problema está en que, con estas argucias, pretenden distraernos y ocupar nuestras mentes para que no seamos personas críticas y con criterios propios. 

No dejemos que nos conviertan en rebaños, que con silbidos nos llevan por donde quieren, seamos libres para decidir con verdadera libertad.

Nati Cabezas



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