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SONRISAS A LA CARA Y PUÑALADAS A LA ESPALDA

  Seguramente lo que voy a relatar  a continuación le ha sucedido a muchas personas. En el camino de la vida nos encontramos con individuos, casi siempre del círculo más cercano, que te alaban con frases como: " Tú vales mucho, qué bien haces las cosas, qué inteligente, me encanta estar entre tus amigos.....bla, bla, bla..." Ese tipo de personas siempre están en encefalograma plano, no se alteran, utilizan palabras cariñosas y te quieren hacer creer que lo dicen de corazón. Mientras, al otro lado, la persona que recibe esos piropos, si es medianamente observadora, se da cuenta que es fachada revestida de mentiras, envidia y falsedad. Un buen día descubres que guardan un puñal muy afilado y que a la vuelta de la esquina te lo han clavado produciéndote una herida, que ni el mejor cirujano puede coser. Esa herida te llega hasta el corazón y te causa la muerte. Ya nunca más serás la misma y la persona que te clavó el puñal se enterará porque la frialdad, la indiferencia y la di...

HERIDAS SIN CICATRIZAR

 


Son muchas las familias que cuando los hijos se quedan huérfanos, sienten la pena de la pérdida de los padres, pero también la ausencia de los valores que ellos  les inculcaron

Desde estas líneas hago una llamada a la vuelta a la concordia. Los hijos tienen que ser transmisores de unidad y no de rivalidad. Los padres desearían, que por encima de todos los bienes materiales que les pudieran dejar en herencia, recordaran el esfuerzo, la ilusión y los sinsabores que tuvieron que pasar para que las siguientes generaciones disfrutaran una vida más cómoda y fácil.

Honrar a los padres  fallecidos es el mejor ejemplo que se les puede enseñar a los hijos. Los bienes materiales, son eso, materiales y fugaces, pero los valores como: la gratitud, el respeto, la solidaridad, la honestidad y la unidad son el bálsamo que se necesita para ayudar a cicatrizar las heridas que se producen cuando por encima del amor se instalan: el odio, el rencor y la envidia entre los hermanos. Estos fuertes sentimientos no solo destruyen familias, lo peor es que generan enfermedades en el cuerpo y en el alma.
Nunca es tarde para regenerar las cicatrices con un acto de perdón  y que se queden como un recuerdo pasajero de un tiempo difícil. Hay que dejar que el agua lave el dolor para vivir con paz en el corazón.
Nati Cabezas

Comentarios

  1. Sin perdón NO hay salvación.

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  2. Me identifico plenamente con el artículo.
    No puedo entender que algo tan simple como lo material, pueda estar por encima de todos los valores que nos han enseñado con todo el enorme esfuerzo, cariño, sacrificio, etc, que nuestros padres hicieron por vernos felices y unidos.
    En esta vida vinimos sin nada y nos iremos sin nada, por ello lo importante de este viaje es, ser felices y hacer felices a los demás, porque esa semilla que dejemos plantada, será el fruto que cosecharán los que vengan detrás nuestro...
    Así que si queremos ver felices a nuestros descendientes, hay que sembrar FELICIDAD

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