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¡QUIERO LAS FLORES EN VIDA!

En estos días el que más y el que menos tiene a alguna persona querida que falleció y que para recordarla y honrarla le lleva flores al cementerio. Desde mi más profundo respeto a todas esas personas, yo prefiero regalarlas en vida. Muchas veces le repito a mi hijo que en mi funeral no quiero ni una flor. Cada vez que acudo al tanatorio y veo tantas coronas con dedicatorias, con mensajes cargados de emoción y agradecimiento, me pregunto si serán sinceros, o es puro acto social y apariencia . Ciertamente muchos mensajes salen del corazón, pero otros dejan mucho para reflexionar. Seguramente todos conocemos casos d e familias que no se hablan en vida y cuando un familiar fallece, todo parece perfecto, como una excelente interpretación teatral que tiene que representarse para el público, y cuando el funeral termina, se vuelve a la realidad, a las discusiones. Sí, a mi me gustan l as flores en vida . Tengo mi jardín lleno de rosas qu...

LECCIONES DE REJUVENECIMIENTO. ESTUDIANTES MAYORES DE LOS 60




ESTUDIAR A LOS SESENTA.


Este artículo es un homenaje a todas las personas mayores de sesenta  o jubiladas que un día decidieron seguir estudiando en alguna de nuestras dos Universidades.


Se matricularon en la Universidad de la Experiencia con las ganas de seguir aprendiendo, no sólo conocimientos, también experiencias de vida.


A estas edades los objetivos y prioridades en la vida son muy diferentes y se reflejan en la manera de acudir a las aulas. Van con la tranquilidad de que no tienen que superar un examen, si bien se esfuerzan por rendir al máximo, con un aprendizaje muy significativo, con la ilusión y emoción que tienen los niños pequeños cuando empiezan a explorar el mundo. Son curiosas, y devoradoras de información, saben que el tiempo juega en su contra y que las lecciones que anteriormente, por trabajo u ocupaciones familiares no pudieron aprender, ahora sí.


La labor social como punto de encuentro que se lleva a cabo es otra de los grandes potenciales de estas Universidades de la Experiencia. Algunos alumnos salen de la monotonía de sus vidas, de su soledad, y encuentran entre sus compañeros y compañeras de clases, el motor que les da la vida.


Me gusta pasear por alguna de las calles de Salamanca a las siete de la tarde cuando te cruzas con grupos que salen de sus aulas. Charlan animadamente de la materia que han recibido, de los profesores o de sus temas personales. De alguna manera sirve de terapia psicológica.


No puedo dejar pasar otro detalle y es que el simple hecho de acudir a la Universidad, anima a prepararse, arreglarse y cuidarse tanto en el aspecto físico como en la vestimenta.


En definitiva estudiar a partir de los sesenta es una lección de REJUVENECIMIENTO.



Desde estas líneas animo a seguir estudiando y aprovechando todas las facultades y aptitudes que cada persona tiene y que a su vez aporten su experiencia a generaciones más jóvenes.

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